En Venezuela, condiciones como calor extremo, paradas frecuentes en tráfico, calidad variable del combustible y abastecimiento irregular, aceleran el desgaste del motor.
Un lubricante formulado bajo estándares internacionales no solo cumple la norma mínima: protege activamente desde el primer arranque, reduce la fricción, minimiza los depósitos y optimiza el consumo de combustible.